[Opinión] Wilfred y temporada final: Una enfermedad que domestica

La felicidad inició y cerró el libro de lecciones de Wilfred, quien sufrió accidentes y recibió malas noticias en esta cuarta temporada, pero que sirvieron para explicar, con excesiva charlatanería, el camino a seguir por parte del abogado Ryan Newman.

Jonathan Navarro

[TEXTO CON SPOILERS DE LA CUARTA TEMPORADA] Ritos de sectas, leyendas familiares y nuevos recuerdos de infancia. La comedia Wilfred llegó a su final en esta cuarta temporada y la felicidad de Ryan fue lo trascendental en una temporada de tan sólo 10 episodios que sacudió la mente de este abogado.

Con la misión de llevar por el camino de la felicidad a su mejor amigo, el papel de Jason Gann se desmarcó de la imagen de saboteador en la vida de Ryan, para convertirse en “Mataman”, el dios perro que guía a sus amos hacia lo más satisfactorio. La ida mística, la cual siempre caracterizó a esta sitcom, se consolidó con la secta de El Rebaño del Pastor Gris, la cual marcó el desequilibrio mental de nuestro protagonista en sus primeros años de vida junto a su madre y en su relación con Wilfred.

Esta sesión siguió la lógica de búsqueda de Newman por respuestas. Y fue precisamente en el episodio “Answers” donde se dio el lujo de ver a Wilfred sin su traje, dejando la sensación de fraude en esta amistad. Pero todo fue un engaño mental. En la producción FX las alucinaciones siempre fueron un elemento recurrente, quizás sobreexplotados por esta comedia, para entender la ruta de la felicidad.

Sin embargo no todo fue espejismo. Esto porque Ryan tuvo un esperado affaire con Jenna. Un momento único que reflejó el tan escurridizo bienestar del papel de Elijah Wood. Esta alegría también tuvo su costo, ya que sin quererlo y emboscado por Wilfred, Newman confesó ante Drew de que él había besado a su esposa.

Nuevo dueño y la partida

A pesar de ese maravilloso momento de Ryan, la periodista volvió con Drew. Planteamiento concreto de que la felicidad está fabricada de instantes. Tramos que después añoramos y de los cuales sólo nos queda recordar en pésimos ratos o tediosas tareas para tratar de atenuar la amargura.

Al conseguir la felicidad, Wilfred gradualmente comenzó a ver mellada su salud. Perdió una pata luego de ser atropellado y poco después se le diagnóstico un cáncer al pulmón. Sin trámites engorrosos, este can irónico y de discutibles modales quedó a un paso de la muerte. La cual finalmente llegó en el penúltimo capítulo, “Resistance”, el cual manejó una certera cuota de drama en la partida del gris personaje. Diría que siempre estas escenas dan resultado al exponer las despedidas de los mejores amigos de los hombres.

Y con este fallecimiento se mostró al verdadero Wilfred. Un melenudo que estuvo presente en todas las locuras de Ryan, quien lo ayudó a responder algunas dudas de su infancia y a soportar su existencia venida en menos. Sin la presencia física del rol de Jason Gann, Ryan Newman regresó de la muerte a su partner y lo estableció como una imagen permanente. Prueba única de que este abogado se quedará encerrado en una enfermedad mental, alucinando con un perro amigo que le lanza pelotas para que él las vaya a buscar. Simplemente domesticado por una enfermedad mental, pero siempre tratando de dar con la felicidad.

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