[Opinión] Los 4 momentos que marcaron la segunda temporada de Silicon Valley

Ya que tengo las dos temporadas de Silicon Valley fresquitas en mi memoria, puedo decir que si la primera es buena porque la startup de Richard se gesta y logra finalmente que Pied Piper se coma a sus contrincantes en la TechChunch Disrupt; la segunda también cumple con la disputa legal de Hooli contra Pied Piper.

Karen Zúñiga

Silicon Valley fue elegida hace algunas semanas en los Critic’s Choice Awards como la mejor comedia del año; y al ver el último capítulo de la segunda temporada estoy absolutamente de acuerdo con la decisión. Puedo parecer super groupie con esta afirmación, pero me enganché en la mitad de la segunda temporada viendo un capítulo y me sentí forzada a buscar la serie en la web.

Ya que tengo las dos temporadas fresquitas en mi memoria, puedo decir que si la primera es buena porque la startup de Richard se está gestando y logra finalmente que Pied Piper se coma a sus contrincantes en la TechChunch Disrupt; la segunda también cumple con la demanda de Hooli contra Pied Piper.

Igual hay que decirlo: Richard peca de inocente durante toda la temporada, y aunque lo pasa mal, logra sortear de buena forma sus tropiezos con la ley de Murphy. Una de las cosas más rescatables de todas es que Pied Piper se nota más aclanada que antes, independiente de las diferencias de opinión de Dinesh y Gilfoyle y de la exacerbada sed de fama de Elrich.

Bueno, sin más preámbulo, vamos a revisar los mejores momentos de esta segunda temporada:

1.- Pied Piper a punto de irse a la B

La startup de Richard estaba viviendo su minuto de gloria y tenía todas las posibilidades de crecer. Tras asistir a una reunión bastante bizarra, los chicos (Elrich en particular, el más fanfarrón), pudieron entablar conversaciones con inversionistas y darse cuenta de todo el potencial de Pied Piper. Sin embargo, luego de enterarse de la muerte de Peter Gregory (dueño de Raviga), Laurie, la nueva CEO, le ofreció un financiamiento pequeño por el 50% de la empresa.

Como Pied Piper estaba en un buen momento, fueron en busca del mejor postor usando una táctica extraña, en la que para lograr parecer sólidos, trataron pésimo a sus eventuales inversionistas. Pese a esto, ¡cada inversionista que visitaron les hacía una mejor oferta!

Lamentablemente cuando estaban decidiendo qué hacer, se enteraron de la demanda interpuesta por Gavin Belson, quien reclamó derechos de autor sobre el algoritmo creado por Richard. Quisieron irse a la segura tomando la opción de Laurie, pero ella se negó a financiar el proyecto por el riesgo económico.

Como ya no tenían opción, tuvieron que retractarse de sus palabras ofreciendo disculpas a quienes habían ofendido con la parada agresiva.

2.- El rey de los chantas

Para poder salvar a Pied Piper, Richard se puso en contacto con Russ Hanneman, quien fuera el personaje que llevó la radio a Internet, algo así como un dinosaurio informático (porque después de hacerse rico con eso, nunca más volvió a trabajar en algo distinto). Sumido en la decadencia y en la ostentación extrema, Hanneman necesitaba recuperarse económicamente para volver a ser multimillonario, es por eso que Pied Piper era el proyecto perfecto.

Lo más extraño de todo es que pese a que llenó de pajaritos la cabeza de Richard, la ayuda que este sujeto ofreció no fue un aporte monetario real. Es más, les entregó un cheque para que contrataran más personas, ¡pero éste no tenía fondos!, lo que dejó nuevamente a la startup en punto muerto.

3.- Para ganar hay que ensuciarse las manos

Los chicos de Pied Piper, y muy especialmente Richard Hendricks, son cada vez más conscientes de que ir con la verdad por delante, no es la estrategia más realista. El juego limpio está sobrevalorado en un lugar como Silicon Valley.

En capítulos anteriores, la empresa de compresión de datos EndFrame se apropió del algoritmo de Richard en medio de una retransmisión de un espectáculo deportivo. Los chicos de Pied Piper irrumpieron en la oficina de esta compañía para pedir explicaciones, pero se marcharon con el rabo entre las piernas tras ver que no podían hacer nada. Parecía que todo estaba perdido… hasta que el siempre maravilloso Gilfoyle compartió su descubrimiento con el resto: no solo tenía la contraseña del servidor de EndFrame; también era conocedor de sus próximos movimientos.

Richard fue el primero en la fila para poner en su lugar a EndFrame, pero le atormentaban los métodos de Gilfoyle. Estaba seguro de que las cosas podrían hacerse de una manera más legal, sin embargo tampoco se le ocurrió algo mejor. Finalmente, se convence de que EndFrame actuó mal primero, y que el hecho de que Pied Piper se haya apropiado de datos confidenciales los dejaba empatados.

Algo que remueve la trama es el despido de Seth Lee –el responsable de la seguridad de EndFrame–. Nadie se explica cómo han podido hackear un sistema que parecía tan seguro. Lo que ni EndFrame ni el propio Seth sabían es que estos movimientos no se han producido por una mala configuración, sino por una negligencia de su propio CEO: una contraseña apuntada en un post-it a la vista de todos.

Richard, que peca de inocente y no tiene la conciencia tranquila, decide aplicar la que ha sido su política moral de vida: hablar cara a cara. Se reunió con Seth en dos ocasiones para explicarle la situación, y ambas concluyeron de la misma manera. Seth, que ahora odia a Gilfoyle, juró desestabilizar el servidor de Pied Piper la misma noche en la que Intersite vuelque todo su material.

Llega la hora del duelo: Intersite transmite una cantidad infinita de vídeos en el servidor de Pied Piper, lo que les hace especialmente vulnerables ante cualquier tipo de ataque. Richard no puede olvidar las amenazas de Seth, y aunque Gilfoyle y Dinesh se esforzaron en hacerle ver que todo iba bien, su paranoia fue en aumento.

Para colmo, Russ apareció en escena con la intención de tomarse unos cortitos de tequila. Richard trató de disuadirlo, ya que estaban en un momento crítico y necesitaban el 100% de su atención. Russ no hace caso y abatido, dejó su preciada botella sobre una de las mesas, con tan mala suerte que presionó el botón de borrado del notebook que estaba recibiendo horas y horas de porno de Intersite. Para cuando se percatan de lo que estaba pasando, el algoritmo de Richard ya había borrado más de  nueve mil horas de contenido Premium de Intersite.

4.- Llegó el momento…

Después de todas las penurias que pasó Richard gracias a Gavin Belson por la demanda, siguió el consejo de su abogado y solicitó un arbitraje para salir del lío legal que mantenía con el dueño de Hooli.

Una de las escenas más hilarantes se desarrolló durante la revisión de los correos electrónicos impresos que llegaron en cajas a la incubadora de Elrich. El litigante enfrentó a Richard porque le había mentido respecto a su vida amorosa, ya que en uno de los e-mails se refería a “su novia” con Big Head, su mejor amigo. En el correo decía que había dejado a su polola por tres días (jornadas en las que Richard, en otro correo, explica que el logaritmo corría fenomenal). Richard detalla que no ha tenido novia hace más de 4 años por estar muy ocupado, y en este contexto, “su novia” es su laptop, porque es lo único caliente que ha tocado su entrepierna en años. Esta revelación dejó en vilo la posibilidad de perder el litigio con Hooli, porque eso demostraría que se hicieron pruebas del logaritmo de Richard en dependencias de la empresa de Belson.

Entretanto, Jared les hizo patente su preocupación a Gilfoyle y Dinesh por la transmisión de la eclosión del huevo de Cóndor, tras no notar cambios en el huevo. Gilfoyle entrampó a Jared con la teoría del gato de Schrödinger, por lo que llamó al museo desde el cual se generaba la transmisión. Desde allí se mandó un emisario para chequear la situación, pero este empleado con la torpeza viva se cayó estrepitosamente. Esto generó que la web de Pied Piper reventara en visitas realizadas desde Filipinas. Se puso a prueba el logaritmo y al equipo de Richard.

El arbitraje se adelantó y las visitas seguían aumentando. Richard decidió borrar todo vestigio de Pied Piper si el resultado era desfavorable. Y en primera instancia, las declaraciones avalaron un mal veredicto. Por su lado Elrich, terminó poniendo en aún peor pie a Richard declarando que él era “la novia” a la que se refería en los correos. Bajo este escenario el atarantado de Hendricks le escribió un mensaje a Jared pidiéndole eliminar todo lo relacionado con el logaritmo.

Los chicos decidieron tomar una cerveza antes de llevar a cabo las órdenes del CEO. Y fue una gran decisión, porque aparte de que las visitas seguían subiendo, el juez le dio el favor a Pied Piper debido a que el contrato que Richard y Jared tenían en Hooli rayaba en la ilegalidad. La felicidad inundó la incubadora de Elrich y se dieron el tiempo de celebrar.

Pero algo quebró la calma. Una llamada de parte de Mónica, en la que se le informó a Richard que Laurie había decidido marginarlo de Pied Piper para evitar torpezas. Nuestro protagonista recibió el sobre azul.

Una de las cosas que debo destacar de Silicon Valley es que tiene matices casi mecánicos en los transcursos de la historia. Pone a los personajes bajo pruebas muy difíciles que se logran nivelar con algo increíble para resolverlas, y vuelven a caer en problemas. Durante estas dos temporadas esa fórmula funcionó bastante bien y ha hecho que me mantenga sentada al borde de la silla cuando eso sucede, pero me preocupa que se exacerbe el modelo en la tercera temporada y termine aburriendo a sus seguidores.

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