[Opinión] 4 puntos de “Secondo”, el 3×03 de Hannibal

Un análisis sobre aliados, proyección de la derrota y la gestación de un perdón. El 3×03 de Hannibal nos llevó al palacio de los orígenes del Dr. Lecter en suelos lituanos. Donde una atmósfera lóbrega prendió 4 puntos sobre “Secondo”.

Jonathan Navarro

1.- Atmósfera de origen

Qué ambientazo. Qué oscuridad. Una historia de lobreguez fue lo que recopiló Will Graham en su nuevo camino de construcción por las arterias de la personalidad de Hannibal Lecter.

Los orígenes de nuestro protagonista emergen de lo más denso de una nebulosa en la región de Aukštaitija, Lituania. Un relato familiar a cuentagotas que le dio a Will una valorable perspectiva sobre el palacio de las raíces de Lecter. Una oportunidad para ver el violento paso del tiempo y la aplicación de la justicia a manos de Chiyoh (Tao Okamoto), guardia establecida en el aprisionamiento y tortura del supuesto culpable del asesinato de Mischa, la hermana del Dr. Lecter.

Y aquí, donde empezaron los primeros impulsos lecterianos y se moldeó el escurridizo hombre lituano, es que se pone el punto de partida del rol de Hugh Dancy para lograr el reencuentro con su ex consejero. Una tarea que no hará en solitario, pues Chiyoh quebró su rutina de custodia para colaborar en la persecución del psiquiatra.

2.- Impulsos lecterianos

Eso quizás haya sido impulsivo”, sentenció Hannibal Lecter en el instante en que asesinó a Sogliato (Rinaldo Rocco) en medio de una cena de camaradería. Una jugada emanada desde lo más primitivo. Un movimiento que halló desmarque al momento en que Bedelia Du Maurier sacó el picahielo de la cabeza de la víctima. “Técnicamente tú lo mataste”, aseveró nuestro protagonista, quien compartió esta responsabilidad con su terapeuta.

El asentamiento de esta pareja en Italia nos ha llevado a un nuevo nivel de intimidad. Aquella en la que Du Maurier se sumerge en el pasado de su esposo de mentira, sacando de sus recuerdos el sabor que algún día tuvo la carne de Mischa en su paladar. En este caso, la “merienda cero” en el CV de Lecter.

Se apostó en el guion por esta idea de la traición y el perdón. Hannibal utilizó el ejemplo con su hermana respecto a las segundas oportunidades. La deslealtad y las disculpas pueden convivir, claro, siempre y cuando el traidor esté en el plato de este psicópata.

3.- Proyección de la derrota

Volvió Jack Crawford. El regreso de otro sobreviviente. Y la proyección de una renuncia a Hannibal.

Fue notable la aparición del rol de Laurence Fishburne con el inspector italiano Rinaldo Pazzi. La representación de la derrota policial. El triunfo criminal (hasta el momento), y el crecimiento de una leyenda sobre sus hombros. Un legado horrendo que deben soportar. Nunca estuvo tan patente el cansancio en esos rostros.

“Il Mostro” puede seguir escapando y Pazzi todavía persiguiéndolo. Una tarea loable que por el lado de Crawford ya no tiene sentido al estar interesado simplemente en dar con el paradero de Will y reincorporarse humana y profesionalmente con Graham.

4.- Perdón devorador

Tremenda conclusión para un episodio con la mayor oscuridad de todas. Hannibal determinó que el perdón hacia Will por la destrucción de su sueño de convivencia en sincronía debe concretarse con una cena, donde el diseñador de escenas del crimen sea el plato principal.

Un perdón devorador impostergable y que ensalzó la figura de Bedelia como aquella guía iluminadora en la pasión de Lecter por la cocina y la carne humana.

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