Fiesta Sorpresa (Capítulo I y II): Sr. Ávila

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El Sr. Ávila en su doble vida trabaja una como vendedor de seguros y sicario. En este último trabajo tendrá un enorme dilema, que involucrará a Ybarra, su mejor amigo.

Jonathan Navarro (@BartonWBickle)

Vendedor de seguros y sicario. Así se gana la vida el Sr. Ávila (Tony Dalton). Dos trabajos. Uno público y el otro secreto. El primero de ellos para justificar las grandes entradas monetarias que trae consigo su profesión, la de asesino a sueldo. Eso le quedó grabado a este sicario, cuando su mentor y compadre, Ybarra (Hernán Mendoza), mientras lo entrenaba, lo obligó a que se consiguiera un empleo paralelo.

En los primeros instantes de la historia, Ismael (Jorge Caballero) llega todo machucado a un bar. El inicio de la cadena. El joven, con 18 años recién cumplidos, bebe tequila y trata de olvidar la golpiza de su desaforado padrastro. Escena que establece que la violencia tendrá un rol fundamental en la serie de HBO Latinoamérica, y que el papel de Caballero, en ciertas intervenciones, sobreactuará al momento de entablar algunos diálogos. Llega a ser estrambótica la actuación de este actor mexicano.

Mientras que Ybarra no estaba bien. Visión borrosa y mareos. En ese estado de salud aceptó un encargo. Y aquí empieza el proceso. En el bar el sicario espera el menú. Observa una alternativa pegada sobre la carta de platos. Devuelve el cuadernillo, y consulta sobre “qué” puede ofrecerle el garzón. Éste reitera la misma preparación que sale en el pequeño papel al interior del menú. El asesino a sueldo acepta el trabajo cuando pide la recomendación del mesero. Ante la afirmación, el sicario va hacia un cementerio y busca una tumba con un número determinado por la información que salía en el mismo papel. Al interior de ese sepulcro hay información y certificados de defunción. Todo bajo la irrestricta formalidad del cumplimiento de contrato. Como tal, la labor final deberá aparentar un suicidio. Negocio que finaliza en la funeraria del Sr. Moreira (Fernando Bacerril). Jefe, y líder, que por una enfermedad que lo dejará con tres meses de vida, le solicitará a Ávila que lo sustituya en el puesto.

En paralelo, Ismael buscará sacar del ambiente de violencia a su madre. Su ira lo llevó a golpear a su padrastro, para después dejarlo en la bañera, rociarlo con gasolina y quemarlo vivo. Su madre, traumada por el hecho, retó su hijo. Su rostizada pareja era quien siempre traía el dinero a casa. El personaje de Jorge Caballero, embalado en cortar algunas extremidades de su víctima, le enrostró a su madre que la estaba sacando de la mierda y que pronto conseguiría un trabajo. Antes ya había pedido uno, como sicario al mismo Sr. Moreira. Pero el dueño de la funeraria no lo tomó en cuenta. En su segunda visita, llevó la cabeza de su padrastro como prueba de que puede matar sin compasión.

Si bien este ascenso no será con los mejores medios, Ismael conseguirá su objetivo. En su estilo: de manera altanera y rebelde, este joven ingresará en el mercado de los sicarios.

Un incapacitado Ybarra completó un trabajo desastroso. No disparó de forma fatal a su víctima. La tuvo que matar con una silla, mientras ésta daba pelea. Además, la mujer que estaba acompañando al encargo, terminó con una bala en su cabeza, tras un pequeño fuego cruzado entre sicario y hombre pedido.

Este incumplimiento de “contrato” colocó a Ávila en la misión de matar a Ybarra. En una cena de amigos, de recuerdos y memoria, Ybarra presentía lo que tenía que hacer el papel de Tony Dalton. Extensa charla y un encuentro que terminó con una bala en la cabeza del rol de Hernán Mendoza.

La vacante que dejó Ybarra será tomada por Ismael, quien en los próximos episodios recibirá la instrucción del Sr. Ávila.

Y si Ávila se sorprendió al tener la difícil tarea de asesinar a Ybarra, con sorpresa se tomó la celebración de los 40 años de su esposa. María Ávila (Nailea Norvind), de comportamiento extraño y contemplativo, se desmayó al momento de su celebración sorpresa.

El otro integrante de su familia tampoco la pasa bien. Su hijo Emiliano Ávila (Adrián Alonso), un joven impulsivo, deberá lidiar con el matonaje escolar. Y no lo hará de la mejor forma. En su escuela maltrata a un perro a vista de sus compañeros y posteriormente le corta el tendón de Aquiles a uno de sus colegas de clases, mientras se defendía de una golpiza. Expulsión inmediata. Con la noticia, su madre le buscó una nueva escuela. La única que lo recibió fue la Basilea. Ambiente complejo, donde la ley del más fuerte predomina. En su primer día Emiliano ya se encontró con un cabrón: Ismael.

A la espera de los nuevos objetivos que tendrá el Sr. Ávila, en conjunto con su nuevo aprendiz, se deberá dilucidar quién será el antagonista de esta historia. A esto se adicionará el cuestionamiento hacia lo que padece María, la sobrevivencia de Emiliano en un ambiente violento y de cómo el Sr. Ávila sacará adelante su nuevo negocio.

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