El Reemplazante, la verdadera televisión de calidad

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La serie de TVN mostró señales de un cambio sustancial en la pantalla a color y cautivó a los telespectadores al abordar temáticas poco exhibidas por los canales nacionales. ¿Una luz de esperanza dentro de nuestra precaria TV? 

Juan Carlos Muñoz (@walasbishop)

Realities, peleas, farándula y mentiras. Todos estos aspectos se han tomado la televisión de hoy en día. Rutina lógica mirada bajo el punto de vista de los canales, pues son precisamente este tipo de contenidos los que le ayudan a subir el rating para que entren mayores recursos a las estaciones televisivas.

Sin embargo, en el último tiempo han aparecido algunas series que nos dan una pequeña luz de que no todo está perdido. Claro, pues productos como “Los 80” de Canal 13 o “El Reemplazante” de TVN vienen a cambiar los parámetros de los tipos de programas que venían inundando la pantalla chica.

Y es precisamente la apuesta del canal público la que da una bofetada al género de la “telerealidad”, ya que durante su primera temporada sorprendió por su tremenda cercanía con la “realidad”. Historias que diariamente aquejan a un sector de la población que por lo general sólo se muestran en sus aspectos más negativos.

Sin embargo, El Reemplazante no sólo se queda en la superficie de los problemas y va más allá. El proyecto realizado en conjunto por TVN y el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) muestra el porqué de cada una de las situaciones y no se preocupa, en lo más mínimo, por enjuiciar a sus protagonistas. .

Y entre las historias nos encontramos con un colegio de la comuna de Pedro Aguirre Cerda, en donde estudia el Maicol, un estudiante que vive en las mínimas circunstancias económicas y emocionales. El personaje interpretado por Sebastián Ayala vive una situación familiar complicada, con un papá ausente y una madre que pocas veces se encuentra en la casa.

Por lo mismo, tiene que cumplir la función de ser el hombre del hogar y hacerse cargo de su hermana menor. Además, termina involucrándose con los “narcos” de la población para juntar dinero y ser el sustento de su familia. Una realidad que se repite en diversas familias, y que se deben exponer. 

Otro de los puntos fuertes de la apuesta es el que involucra a Carlos Valdivia -Iván Álvarez Araya-, un reconocido ingeniero que se gana la vida como ejecutivo de una firma de inversiones financieras en Sanhattan -el barrio alto de Santiago-. Sin embargo, su historia cambia del cielo a la tierra cuando una “mala jugada” le hace perder millones a su empresa y debe pasar tres meses en la cárcel.

De ahí en más, no puede volver a ejercer su profesión, por lo que debe regresar a la casa de su papá en San Miguel y vivir realidades complemente distintas. Es ahí donde se ve obligado a empezar de cero y hacerse cargo de un curso como profesor “reemplazante”, donde se enfrenta con estas complejidades de lidiar con alumnos “complejos”, y que rara vez son comprendidos por la sociedad “más acomodada”.

Otra arista que va en busca de esa realidad, esa que la televisión esconde en el día a día, o estigmatiza constantemente. La serie no lo hace, lo suyo es narrar desde una visión social impactante.

La primera temporada de El Reemplazante fue un éxito en la crítica y en lo comercial, demostrando que también se puede cautivar a las audiencias con un producto de calidad. Por lo mismo, no es extraño que tengamos una segunda temporada. La gente le da oportunidades a la realidad.

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