[Analizando pilotos] The Night Manager: Hospedando al enemigo

No hay protocolo ni servicio que aguante ante las grandes injusticias. Ésas que se gestan en la oscuridad. Tras bambalinas. En The Night Manager se rescata el instinto de un héroe por frenar grandes desastres.

Jonathan Navarro

Es interesante saber que tras la veta actoral y musical de Hugh Laurie (House M.D.) también está la de escritor. En una de las tantas lecturas sobre su filmografía y gestas artísticas, apareció el libro “El Vendedor de Armas”. Una novela de acción que recita una suave coincidencia con el estreno de la serie The Night Manager, donde el ex intérprete de Gregory House resulta ser un señor de la guerra, un comerciante bélico en tiempos de sublevación social.

 

 

Más allá de la preponderancia de Hugh Laurie como Richard Onslow Roper, el magnate capaz de hallar métodos para vender armas a grupos de oriente medio y ser un fantasma entre los datos de la inteligencia británica (extraño), el piloto de esta serie se concentró en la pulcritud, la caballerosidad y sincronía de Jonathan Pine (Tom Hiddleston) para sostener la administración nocturna de un hotel. De dos en rigor. El primero no en cualquier lugar, en Egipto, sitio donde se vivió la Primavera Árabe.

 

 

¿Pero cómo se llegan a unir estos rostros? ¿Al fin y al cabo, el poster para dar a conocer esta serie? A continuación los detalles:

El nombre de Richard Onslow Roper apareció ante Pine tras una intensa y fugaz relación con “Sophia”, una de las llamadas amantes del líder de los Hamid en Egipto. Apellido de poder en gran parte de El Cairo. Esta mujer se hizo con información confidencial de los tratos por armamento entre los Hamid con Roper. Datos que llegaron hasta el manager de hotel quien con responsabilidad y un heroísmo pulcro inició una carrera por evitar la propagación de armas a través de grupos de poder.

Sofisticación por la humanidad

La fuerza de las circunstancias se adhirió en este 1×01 de The Night Manager. Un salto en la línea temporal y espacial para congregar al sofisticado inglés Jonathan Pine con un señor de los negocios en un hotel de lujo. Un empresario (y villano) clásico rodeado de matones y con una mujer con el goce a flor de piel ante tanto lujo. Precavido. Con la cantidad suficiente de secretos para reventar pequeños estados. Escurridizo. Nada extraordinario. Percibí que Hugh Laurie cumplió con su tarea.

 

 

Cuentas pendientes para el rol de Huddleston serán las claves para tomar información de la estancia del papel de Laurie en el nuevo espacio de trabajo del Sr. Pine en un hotel de Suiza. Gestar una radiografía de este magnate de la guerra y colaborar con la inteligencia británica para detener al vendedor en las sombras.

Tinte político

Me gustó la apuesta. El color político. Esa breve explosión social cuando se anunció el derrocamiento de un mandatario que estuvo 30 años en el poder como lo fue Hosni Mubarak en Egipto.

Lo protocolar de Jonathan Pine, lo servicial, lo estructurado de su trabajo aburrió a tantos. Sin embargo resalta esa obligación ética de la interpretación de Tom Huddleston, que a su vez debe encontrar una alianza en los servicios de inteligencia del Reino Unido (Angela Burr). Departamento pequeño y de exposición precaria.

En conclusión, No hay protocolo que aguante ante las grandes injusticias. Ésas que se gestan en tras bambalinas. En The Night Manager se rescata el instinto de un héroe por frenar grandes hecatombes.

 

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