5×12 Breaking Bad: Rabid Dog

Así es el azar. Atención a la aparición de un personaje desechable, de vestimenta negra, maceteado, con barba y rapado, pero que por la musicalización y el modo en que se estaba dando el relato, motivó a Jesse Pinkman a amenazar a su ex socio, Walter White, con una guerra más allá de lo personal.

Jonathan Navarro (@BartonWBickle)

La aparición de un personaje desechable, de vestimenta negra, con barba y rapado, instó a Jesse Pinkman a amenazar a su ex socio, Walter White, de que esta guerra ya no era personal, sino que también involucrará a las familias. Y el que pareció ser un guardaespaldas y sicario de Heisenberg, estaba simplemente pasando en tiempo con su hija en una plaza pública.

El “perro” está “rabioso”. El ex compañero del Sr. White concluyó el episodio 12 de Breaking Bad con un mensaje bélico. Todo porque la mente de Pinkman, algo desconfiada bajo razones justificadas, creyó ver en el intento de su ex aliado por aclarar varios temas (como lo del envenenamiento de Brock), en un plan alternativo para asesinarlo.

Ante el mensaje telefónico de un enfrentamiento de temporada, se allanó la ruta para que se integre a la historia la banda de Jack, el tío de Todd. White está siendo precavido y en una llamada, el guion está otorgándonos las primeras pistas para un desenlace que involucrará a los del bando de Heisenberg y a los “pinkmaneanos”, sustentado por la ayuda de Hank.

El policía por fin tiene algo. Consiguió retener a Jesse y sacarle algunas frases e historias de drogadicto sobre su participación junto a White. Schrader perseveró en su oculta obra, y desaceleró la intención del airado Pinkman por quemar la casa de su cuñado. Lo alojó en su casa y obtuvo algunas “píldoras” para hacer caer al dueño del lavado de autos A-1.

Gasolina

El hilo de “Rabid Dog” se movió con su particular estilo de relato. Y comenzó por los esfuerzos del profesor de química por encontrar a su ex partner en su propia casa.

rabid dog 1Pero el iracundo se tomó un break. Hedionda pasada con gasolina por el hogar de los White. Una ausencia gestada por Hank, y que por fin le convidó algo de alegría a un personaje que estaba decayendo con demasiada fuerza en su decepción y enojo.

El mal aroma impulsó un viaje hacia un hotel. Unas pequeñas vacaciones, donde se reafirma el mal rato que está viviendo Walter Jr. por el cáncer de su padre. Una imagen que se está haciendo recurrente, una especie de despedida reiterada.

White se hace un poco de tiempo junto a Saul para ver los avances en la búsqueda de Jesse. El abogado le cuenta sobre la vida de “Old Yeller”, un perro fiel que tuvieron que sacrificar porque le dio rabia. Notable analogía. Aunque la relación entre Pinkman y el rol de Bryan Cranston siempre tuvo tramos tirantes, el cocinero no está de acuerdo con la idea. Goodman vuelve a insinuar lo más insano. Walt se opone a liquidar a su ex colaborador. “No es sólo un perro rabioso, es una persona”, dijo. Gran faceta, con su siempre auténtica moral.

Así también se lo detalló a Skyler, quien reconoció los movimientos de su marido tras su encuentro con el jurista: “Él cree que hice algo que no hice, pero que sí hice, por una buena razón”.

Dutchbag

Hank aloja a Jesse en su casa e incluso invita a su compañero Gómez para grabar una confesión.

En el preámbulo fue inevitable pensar en el insulto “dushbag” o “douchebag”, cuando Pinkman tomó un diccionario para traducción holandesa.

La confesión está. Se hace un parangón con el mismo proceso que siguió White. Equivalente juego de cámara que nos hace especular que mientras uno realizó una grabación en falso, éste último soltó cada nombre, lugar y acción ilegal como un acto de palabra.

Hank intenta conseguir una declaración aparte por medio de un micrófono. Empuja al rol de Aaron Paul hacia un encuentro que le solicitó el propio Sr. White. Una charla para arreglar las cosas.

Jesse demuestra temor por una instancia donde puede morir. Pero Schrader lo persuade. Le dice que Walt lo aprecia en una forma original. El detective expresa que Pinkman es su puente para meter a la cárcel a su cuñado. Ni siquiera le importa si asesinan a su interrogado. Lo que vale es tener las pruebas de los crímenes.

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