5×09 Breaking Bad: Blood Money

Esta novena entrega retomó el presente del profesor de química. Con una casa deshabitada, abandonada. Nadie la quiere habitar. Quizás por una historia crítica y traumática. Un regreso con un momento para el encuadre.

J.N.G (@BartonWBickle)

Hasta que comenzó el segundo tramo de Breaking Bad. Con la degradación física y psicológica. Con un Walter White tratando de mantenerse alejado de la producción a lo grande de drogas, con Jesse pasmado en su tristeza y con un Hank, golpeado en su salud, hablando por la herida y traicionado.

Blood Money” retomó el presente del profesor de química. Con una casa deshabitada, abandonada. Nadie la quiere habitar. Quizás por una historia crítica y traumática. Deberemos aguardar el avance de la serie AMC para explicar qué sucedió. Pero este cuenta gota de información del presente, de la actualidad del demacrado, barbón y solitario Walter White entregó una comparación de hecho: El saludo a su vecina Carol. El primero, el del “ahora” es un hola de miedo y tensión. El segundo, el del ayer, pura cordialidad.

Momento para el encuadre, para la memoria del fanático: Cuando Hank presionó el botón para que su cochera quedara cerrada. La charla necesaria con Walt luego de que a Schrader se le prendiera la ampolleta respecto a esta mega red de narcotráfico liderada por Heisenberg o W.W. (Internamente dije: ¡CTM!). Instancia postrimera y que volvió a darnos esos mute de tensión puros. Diálogo de dolor por parte del rol de Dean Norris y de amenaza por el de Cranston.

Todos los cuestionamientos se dirigen hacia el esposo de Marie: ¿Qué hará finalmente el oficial de policía? ¿A quién le mostrará la línea del tiempo de Heinsenberg, con Gale Boetticher, el libro dedicado a W.W., y toda la estela de víctimas que dejó a su paso este histórico narco?

¿Vuelve al ruedo?

Si eres bueno, eficiente o haces un producto de excelencia, quedarás enganchado para siempre a ese negocio. Algo que se repite en esta categoría de dramas e historias relacionadas a carteles de la droga y grandes capos, es que los que quieren dejar el oficio, no lo pueden hacer con facilidad. Y cuando lo abandonan…pasan desgracias. Pero con Vince Gilligan no se puede saber. Lo cierto es que estamos en episodios de una serie que terminará rápida y furiosa.

La novena entrega mostró a un Jesse Pinkman en estado de desgano. Como portador de dinero con sangre. Aunque en un principio intentó donar los millones de dólares a las víctimas del negocio: Una para la hija Mike y el otro para la familia de Drew, el niño que fue asesinado por Todd (Jesse Plemons), el joven de la empresa de fumigaciones, finalmente White trató de hacerlo entrar en razón. Le dice que es dinero bien ganado.

El papel de Aaron Paul se manifestó en tristeza interior y en resignación exterior. Genial composición entre el diálogo y la imagen. Mientras el marido de Skyler le dice a Jesse que debe dejar atrás el pasado y no enfocarse en ese oscuro pasar, el desenfocado en cámara es el rol de Bryan Cranston. Pinkman determina repartir cada fajo como un cartero por una villa pobre.

Este 5×09 incorporó a Lydia (Laura Fraser), de fúnebre aspecto, y con las enormes pérdidas económicas de sus representados de El Madrigal. Insiste en que Heisenberg regrese a la producción en masa. Pero el docente lleva “un mes limpio”. No quiere romper su racha de hombre normal. Es más, el ámbito mental de Walter White dio un giro hacia la quimioterapia y el cáncer, aspectos de salud que se ocultan tras este tamaño personaje.

No hay nada mejor que retomar algo después de mucho tiempo y seguir como si nada. Grandes expectativas para los siguientes episodios de drama. En este caso, y la aparición de Saul Goodman con su masajista asiática, trajo una breve risa al interior de una atmósfera repleta de armas, maldad y mentiras.

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