4×04 Game of Thrones: Oathkeeper

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Si algunos pensaban que Desembarco era el dueño de la mejor historia de esta cuarta temporada, deberían darle una oportunidad a lo que está ocurriendo en el norte, sucesos que no tienen nada que envidiarle al devenir de Tyrion o la venganza de Cersei. Además, gracias al tremendo final de capítulo, la emoción aumenta considerablemente.

Cristóbal Meléndez Martin

Game of Thrones viene haciendo algo muy interesante que ya destaqué en su episodio anterior. Eso de abrir sus capítulos donde terminó el anterior es un punto a destacar en una historia bastante coral. En el 4×04 fue el turno de Daenerys, aunque principalmente en las lecciones de Missandei a Gusano Gris para llevar a cabo el mensaje de liberación a los esclavos de Mereen. Misión cumplida para la madre de los dragones que empieza a fortalecer su ejército y a demostrar que la misericordia no es parte de su vocabulario. “Las injusticias las resuelvo con justicia”, dijo mientras los esclavos masacraban a sus amos.

Quien también empieza a tener cierto éxito es Baelish, por contar con Sansa en su barco y por ir rumbo a casarse con Lady Arryn. Si bien todavía no quedan clara cuáles son sus intenciones con la joven Stark, si se desprende un interesante juego respecto a la muerte de Joffrey. No habló de una implicancia directa, pero sí dejó entrever una participación mediante Dontos y el collar de piedras que le entregó a Sansa.  Si ya con eso nos entraba la duda, con los dichos de Olenna contra la crueldad del rey, afirmando que bajo ninguna circunstancia iba a dejar que su nieta se casara con ese monstruo, nuestra cabeza armó todo un puzzle para entender que pasó en la Boda Púrpura. Sobre Margaery, empezó a tandear terreno con su futuro marido, generando un interesante vínculo con el pequeño hermano de Joffrey.

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Siguiendo en Desembarco (como me gusta este escenario), por fin Jaime ha decidido visitar a su hermano, demostrando que su evolución hacia una persona más sensata va en serio. Es capaz de escuchar, reflexionar y pensar más allá, se sienta para conversar con Tyrion, en un diálogo maravilloso de esos que se echaban de menos entre los hermanos Lannister. Si bien Jaime no pone las manos al fuego, si cree en su inocencia, punto que quedó demostrado cuando ayuda a Podrick a irse del lugar como escudero de Brianne y en los desencuentros que tiene con Cersei.

Notable resultó su despedida con Brianne cuando le entrega la espada bañada en Valyrio con la promesa de encontrar y proteger a Sansa. Jaime ha dado un salto de calidad honesto y profundo, siendo uno de los personajes más interesantes de la serie.

Al rescate de Brann

En la fortaleza de Craster se vivió de todo y de manera más que interesante. Karl es amo y señor del lugar disponiendo que el recién nacido y último hijo de Craster debe ser entregado a las bestias, tal cual lo hacían antes. Si esa ofrende fue bueno para el detestable personaje, la aparición del chico Stark y compañía le significó el mejor regalo del día.

El norte tuvo otra sorpresa cuando Locke llega a Castillo Negro fingiendo compromiso con la causa y de inmediato acercándose al círculo de Jon, incluso se ofreció acompañarlo a la Fortaleza. Pero en Oathkeeper no quisieron quedarse sólo en eso, regalándonos uno de los finales más memorables de la serie con uno de los caminantes blancos llevándose el bebé y convirtiéndolo en uno de ellos. Gran forma para terminar un capítulo a la altura

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