[Opinión] 4 conceptos que marcaron el estreno de Príncipes de Barrio

La paciencia y el esfuerzo de Cristopher Millán ya están a prueba tras el estreno de Príncipes de Barrio. Aquí te dejamos cuatro conceptos que destacaron en el episodio piloto de la producción de Canal 13 con mucha paciencia, varias puteadas y el gran sueño del “Tofi” por ser profesional.

Jonathan Navarro

1.- El sueño del “Tofi”

El cambio de la cancha de tierra al césped de primera división. Así de radical se marcó la modificación en el estreno de Príncipes de Barrio con el sueño del “Tofi”, Cristopher Millán (Max Salgado). Una especie de Luis Pavez (Abajo foto del jugador de Ñublense y ex UE) con desnutrición. Pero habilidoso. Talento neto. Inquieto y un historial algo manchado en su trabajo en inferiores de clubes.

De origen humilde, “Tofi” nos llevó a esa nostalgia de la cancha de tierra. El sentir amateur con redes roñosas y griterío constante y furioso. Pichanga en su máxima expresión. Individualismo de juego y triunfo entre amigos.

Por eso desde que llegó Manuel Rojas como representante, el rigor, el esfuerzo y la paciencia se asentaron en el piloto de la serie de Canal 13, la cual consiguió un rating promedio de 10,8 puntos, tras Mega y CHV.

Príncipes de Barrio cerró su estreno con el denominado “sueño del pibe”. Luego de quedar en Unión Española, el “Tofi” llegó hasta el primer equipo, logró jugar unos minutos en el  profesionalismo, cometió errores y se ganó la gloria por anotar el gol de triunfo para su equipo. Incluso sumó una expulsión por doble amarilla. Millán pasó por todas las emociones posibles en el 1×01. Un relato que se fue a la segura y que pondrá a prueba el aguante de nuestro protagonista para destacar en el fútbol nacional.

2.- Daniel “Felicevich” Muñoz y los embates de un mercado competitivo

Aún sigue fresco el recuerdo de Juan Herrera por Los 80. Pero ahora Daniel Muñoz dio vuelta la página con su papel de manager de futbolistas: Manuel Rojas. Una especie de Fernando Felicevich (Abajo la foto del agente de Alexis Sánchez) de la ficción.

En el 1×01 este representante se desenvolvió como una persona con mucha labia. Rozando la fibra del chanta, Muñoz consiguió afirmar un personaje bastante chucheta y dispuesto a liderar varios proyectos futbolísticos. Un conocedor del medio.

Pero Rojas no es una farsa. Es un apasionado. Un guía jugado.

El drama para Manuel se presentó con su asistente Joanna Miranda. Rol llevado a cabo por Begoña Basauri, a la cual veo actuando siempre igual. No me convence. Pero más allá de la debilidad actoral en esta parte, el conflicto existe.

La ruta independiente que comenzó a construir Miranda sacó de sus casillas a Manuel. Éste último perdió la calma y llegó a un punto bastante notorio de violencia verbal contra su ex colaboradora por el robo evidente de sus representados. Se demostró que este agente no anda con jueguitos.

3.- Directo a la Friendzone

Además de entrenar como condenado para lograr buenos resultados, Cristopher deberá superar varios obstáculos para salir de la friendzone de Naty (Susana Hidalgo).

La breve distancia de edad entre estos personajes y el rol de madre de Naty se imponen sobre Millán para conseguir algo más serio.

Sin embargo, esa misma constancia para obtener logros en el fútbol, se debe traspasar al campo amoroso. Más allá de la nobleza en la relación de amistad entre Cristopher y Naty en este primer capítulo, lo mejor estuvo en ese golpe bajo del papel de Susana Hidalgo para dejar al jugador de Unión Española tan sólo como un amigo.

4.- Fútbol por TV Abierta y un clásico de colonias a estadio lleno

Fue gracioso ver el estadio Santa Laura tan lleno en un clásico de colonias. Ese primer encuentro para Millán ante Palestino tenía una enorme pizca de fantasía que se transmitió a los televidentes. Claro, es una ficción, así que tiene validez.

Este escenario fue aún más de ensueño cuando se observó que Canal 13 estaba transmitiendo el compromiso. Es decir, un partido por televisión abierta. Eso ya fue utopía. Y personalmente, una inmediata puteada al CDF y a la industria que privatizó en la realidad el deporte más hermoso del mundo.

Esto ya es una minucia sobre la construcción del ambiente. Pero si la producción del C13 pudo poner la adrenalina de un pleito de fútbol de barrio, debió haber colocado un marco de público no superior a 3 mil, 4 mil personas, siendo generoso, en el debut pro de Millán.

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