3×12 Homeland: The Star

 

Concluyó la tercera temporada para Carrie Mathison, Saul Berenson y Nicholas Brody. En el suelo iraní se coronó una sesión que sintió la ausencia prolongada del ex marine durante la sesión, la ineptitud e incredulidad de algunos y la desesperación de otros.

Jonathan Navarro (@BartonWBickle)

¿Fue una decepción? ¿Algún sentimiento de embargo los inundó? ¿Una lata?

El final de Homeland no cumplió con mis expectativas. Dejando de lado la estima que le tengo al sufrido, humillado y dominado Nicholas Brody, este genial personaje en “The Star” acabó de la manera menos deseada para este servidor.

Con un gran foro de público, con insultos, un escupo en su cara y una enorme grúa con una soga. Si bien el destino de este ex marine estaba más que zanjado en la cabeza del creador de la serie con una esperable muerte, la festividad de un ahorcamiento público en un lugar hostil superó cualquier expectativa de basureo hacia todo lo que rodeó el deceso de esta interpretación.

Este fallecimiento sólo dejó la tristeza de Carrie y los interesados manejos al interior de la CIA que mostraron a Saul como el pelele de la nueva administración y a Andrew Lockhart como el puto jefe de una institución efectiva y silenciosa.

La salida del héroe

Luego de esa sensación de encierro tras matar al jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán me imaginé que  el ex congresista ni siquiera iba a poder salir de esa oficina. Pero lo logró con una cuestión dudable: ¿Por qué el sujeto que varios quieren matar no tiene oficiales a la salida de su sala de trabajo?.

A partir de ese cuestionamiento, “The Star” me convenció en su ritmo, su energía y en su incógnita: ¿Cómo se realizaría el plan de extracción?

Carrie logra escapar con Brody. La noticia de la muerte de Akbari remece Irán y la CIA, quien con un Saul contando las últimas horas para terminar su mandato determina colocar un equipo de extracción y así completar una operación, algo sucia, pero redonda.

Pero todo sería ilusión. Y más cuando el ex marine supo que Carrie estaba embarazada. Afirmación que sonó a pura despedida. Una noticia que precedió a la emboscada del ejército iraní y el arresto inmediato de Nicholas.

Tal movimiento partió desde el desconocido presidente de los EEUU, el recién asumido director de la CIA Andrew Lockhart y todo el equipo que trabajó en esta operación secreta.

Para qué hablar de esos largos minutos de agonía para el espectador. Sólo la sensación de un gran lamento en el cierre de un personaje que marcará la historia de las series sobre agencias secretas y terrorismo.

Turquía y estrella de marcador

Carrie fue la única que se acordó y valoró el esfuerzo de Nicholas Brody en su última misión. Esto porque la CIA conmemoró a soldados víctimas de esta lucha contra el terrorismo, donde la imagen del rol de Damian Lewis se quedó como la de un traidor de la patria.

Mathison dibujó con un plumón negro una estrella más para conmemorar un sacrificio de eliminación tanto de los iraníes como de su propio gobierno.

¿Estamos ok para la cuarta?

El análisis global obliga a decir que la ausencia de Nicholas Brody durante la emisión de esta sesión complicó en demasía el argumento y a los personajes.

Enmarañado y todo, Saul salió a flote gracias a su partner Dar Adal y a la constante aparición del senador Lockhart, quien apuró a Berenson en los momentos justos para desestabilizar y hacer un poco más atrayente la historia.

Sin embargo todo lo demás que rodeó a Saul fue una verdadera adición sin fundamento. Alain Bernard, este agente Mossad contratado por Lockhart y los problemas con su esposa Mira realmente extenuaron. Se trató de sacar el juego al drama personal del jefe de Carrie, pero éste siempre se mostró inmerso en su trabajo, como desinteresado de lo que ocurría en su casa.

Mismo mal pasó para el agente Quinn, quien en su complejidad se podía haber buscado algo más. Sólo le alcanzó para ser una especie de confidente de Carrie. Demasiado amigo Peter en el desarrollo de la temporada.

¿Qué pasó con este bufete de abogados relacionados con Majid Javadi y todo el aparataje iraní? Sólo queda dar las gracias a la producción de Showtime por mostrarnos una pizca de este secreto bando con la aparición de Paul Franklin, quien fue el encargado de liquidar al supuesto autor material del atentado en Langley, pero de ahí en más…sonido de grillos. Es posible que estos juristas se estén guardando para la próxima temporada.

La familia de los Brody decoró Homeland. El cambio de apellido de Dana, su intento de suicidio y rebeldía post centro psiquiátrico redondeó una participación nefasta en la producción Showtime.

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