3×10 Wilfred: Distance

La aparición de Bruce (Dwight Yoakam) siempre es garantía de saltos de fe, amistad y de un aparatoso y efectivo humor por parte de Wilfred. Este personaje (que también puede ver al protagonista de esta sitcom) fue parte esencial en el mejor episodio de lo que va de temporada.

Jonathan Navarro (@BartonWBickle)

Cuando Bruce aparece en la existencia de Wilfred y Ryan, pueden ocurrir cosas bizarras. Y no exactamente por la actuación de Dwight Yoakam, sino que por lo que atrae y propone este viejo que también puede ver al perro parlante.

“Distance” confirma que Kristen hizo el dibujo: El perro que sale en el papel fue parte de su imaginación. Sin embargo, la seguridad del papel de Elijah Wood se impone y nos otorga un misterio más en la sesión. Aunque la obra de arte la comenzó su hermana mayor, el abogado metió mano en la obra y esbozó una casa azul. Al inmiscuirse, y por un movimiento involuntario en la parte final del 3×10, descubrió que tras el color había un extraño signo. Una figura que no aparece ni en la sección de imágenes de Google. Por ende, otro punto de partida para desentrañar el origen de Wilfred.

Una décima entrega donde Wilfred reitera su constante crítica a las redes sociales y a los nuevos grupos de diversidad cultural. Por eso esta serie es un gran aporte para el humor más sofisticado, para dar un par de vueltas a algunas ideas, reír y continuar. Esa mención de tomar una fotografía a cada comida es la radiografía de parte de la masa que quiere estar en exhibición. Mendigando “me gusta” o retuiteos por el pensamiento crítico a la sociedad actual.

Petición de género

Ryan va en busca de Bruce para obtener más respuestas sobre el dibujo. Este misterioso hombre es un rematado, una peculiar combinación de locura y misterio. Le habla a Ryan si es que cree en los viajes en el tiempo.

La pregunta esencial en la historia entre Ryan y Wilfred: ¿Hace cuánto tiempo está Wilfred en su vida? Bruce responderá siempre y cuando Newman le traiga los testículos del canino. Petición ad hoc al rol de Yoakam.

Newman acata. Él es ahora quien hace un juego mental y le hace creer a Wilfred que el veterinario le ha sacado las bolas, cuando simplemente le han limpiado los oídos. Un movimiento para tener a raya tanto al papel de Jason Gann como a Bruce: Todo para evitar que cualquiera le jugara chueco.

Instancia de odio e hilaridad. Notable momento. Porque en la rabia de Wilfred por la pérdida de sus genitales, emana la verdad. El can de acento australiano nunca le hubiera hecho este tipo de procedimiento a su amigo. Aunque sí le ha hecho cosas horribles como colocarlo en la lista de criminales sexuales de Oregon.

La transformación de Wilfred es inmediata. Al no tener testículos, ya no tiene testosterona y empieza a actuar como una perra. Un valioso efecto placebo.

En casa de Ryan se produce un cambio. Wilfred golpea a su amigo. El abogado queda tendido en la cama, amarrado. La mascota le advierte que le cortará los testículos como acto de venganza. En ese tramo de desesperación, el perro de Jenna le dice que siempre estuvo al tanto del engaño y que él posee el título de “maestro de los juegos mentales”.

Ambos llegan a la conclusión de que este conflicto lo generó Bruce. Ryan va a encararlo y le lleva dos testículos. Le dice que en medio de la extracción, Wilfred falleció. El hombre que también puede mirar a Wilfred enloquece y le dice que ya no tiene “razón de existencia”. Suicidio inmediato y sinrazón…pero sólo por unos segundos. Todo fue una broma, una enseñanza tras la colusión entre Bruce y el perro de Jenna.

Esta emisión marcó la colaboración por temporada de Dwight Yoakam y, asimismo, una genial entrega en esta temporada, un mensaje crítico a la actualidad y a que nada es lo que parece.

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