3×09 The Killing: Reckoning

¿Qué se puede esperar de un episodio dirigido por Jonathan Demme? Mucho, ¿no? El ganador de un premio Oscar gracias a la magistral y maravillosa película “El Silencio de los Inocentes” estuvo a cargo del capítulo más especial por su delicadeza, por sus sorpresas y emociones.

Cristóbal Meléndez (@melepasajero)

Joseph Mills por fin es capturado en The Killing, luego de atacar a Dannate y enfrascarse en una pelea con Linden y Holder, el hombre es declarado como el asesino serial. Estos fueron los primeros diez minutos de Reckoning, centrado en tres figuras que volvían a la acción. A la madre de Kallie y el supuesto psicópata, se les unió el pequeño Adrian, quien necesita el visto bueno de un psicólogo para dar su testimonio en el caso de su padre.

Primeros diez minutos con mucha información que sirvieron como preámbulo a lo que vendría. Holder junto a otro policía se dispone a abrir la maleta del taxi de Mills, cuando Sarah, motivada por un objeto clave, intenta frenarlo. Gran secuencia que termina con Stephen viendo el cuerpo sin vida de Bullet. Golpe duro para el detective y para la gran mayoría de los fanáticos de la serie, el personaje de Bex Taylor-Klaus se había transformado en uno de los más queridos, por eso, esta repentina muerte deja a muchos con un mal pasar. Personalmente, y si bien no lo esperaba, me parece trabajada de una manera correcta y sencilla. Sin grandes detalles de la forma, sino más bien preocupados del fondo, sólo vimos su mano maltrecha con ese “faith” perturbador. Se notó la delicadeza de Jonathan Demme, sin dudas.

El descalabro emocional en Holder no se hace esperar, reaccionando muy diferente a la leyenda que porta en su pecho. El tatuaje “serenity” contrasta con su estado tras no contestar la llamada de Bullet. Primero, se descarga con su novia, luego se refugia en las palabras de Linden intentando darle un beso motivado por esa carga triste y confusa que lleva encima. Otra muy buena escena que reflejó ese estado inquietante del detective. Eso queda más aún en evidencia cuando va a la casa de Reddick y lo golpea con dureza por no haber ayudado a Bullet cuando llamó a la estación. A pesar que la paliza recibida por Carl lo deja en una situación de empatía de cara a la audiencia, sigue generando sospechas en quien escribe. No quiere dejar escapar el gran detalle a revelarnos la verdadera identidad de Bullet:  Rachel Olmstead.

imagesMientras que en la cárcel Seward comienza a desesperarse tras no recibir una llamada de Sarah. El tiempo es oro y comienza a jugar en contra. A los juegos mentales de Francis se sumó “la tortura sigilosa” del cura Dale, compañero de celda que sólo quería verlo destrozado ante la mirada de “Dios”.  Sobre Becker, su panorama cambia por completo cuando su hijo le dispara a un hombre. Gabe, la madre y el calvo policía no pueden creer lo sucedido mientras el niño se va detenido.

Lyric y Twitch buscan rehacer su vida alquilando un nuevo departamento, intentando dejar atrás la última tragedia. Mientras, Sarah conversa con Adrián, pero el dato que obtiene es el erróneo.  Joe Mills no mató a la mujer de Ray, puesto que estaba en Alaska. Una noticia que abre un mundo de posibilidades de cara a los tres capítulos restantes.

Gran, gran capítulo, que destaca por la dirección y el nivel de las actuaciones. Despedimos a Bullet, un personaje entrañable, pero ganamos una revancha que queremos ver.

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