3×08 Game of Thrones: Seconds Sons

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Como un suspiro ha avanzando la tercera temporada, un leve pestañeo y ya estamos en los capítulos finales. Tiempo de bodas y mucha piel marcaron el episodio. Además, un buen cliffhanger volviendo a ver a un misterioso caminante.

Cristóbal Meléndez (@melepasajero)

Los Segundos Hijos llegaron, se presentaron, cada uno con una característica muy particular. Esta el bravucón, el táctico y el misterioso. A Daenerys le llama la atención uno de ellos, sensación reciproca, por lo demás. Los otros dos no logran llegar a un acuerdo con la madre de los dragones planeando matarla.

La tierra de los “Seconds Sons” se caracteriza por tener grandes mercenarios, ninguno de ellos dispuestos a perder oro ante una mujer. Aunque Daario Naharis tiene otros planes.

Otro que ha planificado algo es Sandor “El Perro”, llevar a Ayra donde los gemelos para entregarla a su madre y hermano, todo a cambio de una recompensa. Buena noticia para la pequeña Stark, al saber que no se dirigen a Desembarco.

Mientras que el amigo de la muchacha, Gendry, llega a Drangonstone junto a Melisandre. La sacerdotisa roja quiere demostrar la importancia de la sangre de un hijo del rey, situación que Stannis comprende. Por eso, sacrificarlo por bienes mayores es la gran opción.

Aprovechando la situación, Stannis libera a Davos, no sin antes tener una interesante charla con él. Dentro de lo más destacado, son las afirmaciones de Davos sobre los verdaderos deseos de su rey, asegurando que sabe lo erróneo que es sacrificar a un joven inocente.

En unos aposentos, Gendry recibe la visita de Melisandre. La mujer juega a seducirlo tentándolo a tener relaciones sexuales. Toda la artimaña fue para colarle unas sanguijuelas en el cuerpo. A la habitación entran Davos y Stannis para ver el poder de la sangre del rey. Stannis agarra los bichos y los lanza a las llamas en una especie de ritual mágico. “El usurpador Robb Stark, el usurpador Balon Greyjoy, el usurpador Joffrey Baratheon”, fueron las palabras del hombre al tirar los tres bicharracos.

Saltamos a Desembarco del Rey. Tiempo de fiesta, tiempo de bodas, aunque ni Sansa ni Tyrion muestran mayor felicidad. No es lo que esperaba la joven Stark, eso lo sabe Tyrion afirmando que nunca la maltratará.

La ceremonia en el Gran Septo de Baelor tuvo de todo, excelentes detalles y buenos momentos. Para partir, Joffrey lleva a Sansa al altar, además de quitar un taburete. Esto produjo las risas del rey y de varios testigos al ver como Tyrion no podía colocar una manta en el cuerpo de la mujer.

Mientras que Cersei muestra toda su frialdad cuando Lady Margaery la llama hermana. “Me vuelves a llamar así, y te mataré mientras duermas”, amenazó la mujer Lannister. La “fiesta” continúo con Tyrion bebiendo vino más de la cuenta, produciendo el enojo de su padre. Los efectos del alcohol hicieron estragos cuando King Joffrey quiere que se realice la ceremonia de la cama, un acto que abundó en la miseria de Tyrion, estallando contra su sobrino y mofándose de su “pene de madera”. Silencio sepulcral invadió a la sala, que si no fuera por los paños fríos de Tywin la situación hubiera sido distinta.

Ya en su habitación, Tyrion decide no consumar su matrimonio con Sansa, esperando a que la joven quiera. Sobran las palabras para calificar la actuación de Peter Dinklage, nuevamente sublime.

Entrando en el final, Daario fue el elegido por la suerte para asesinar a Khaleesi. Pero el misterioso hombre tenía otros planes. Haciéndose pasar por uno de los inmaculados, ingresa a la tienda de la madre de los dragones mientras ella se daba un baño.
Él hombre afirma que no la matará, mostrando las cabezas de los capitanes que planearon asesinarla. Argumenta que tuvieron diversas posturas filosóficas sobre su belleza. Eso quedó más que demostrado cuando Daenerys sale de la tina. Daario le jura lealtad, algo que parece gustarle a la mujer.

En Más Allá del Muro, Samwell y Gilly continúan su camino rumbo al Castillo Negro, llegando a una choza en donde se encuentra un “árbol de corazón” con cuervos encima. Arropados en la carpa, discuten sobre qué nombre ponerle al pequeño, mientras afuera se escuchan con fuerza chillidos de cuervos.

Ambos salen, viendo una gran cantidad de estas aves sobre el árbol, de lejos se vislumbra la silueta de una persona. Se trataba de un “caminante blanco”, de los mismos que vimos en la season finale de la segunda temporada. Luego de luchar contra la bestia sin gran éxito, Samwell saca la daga especial que tenía para apuñar al caminante, quien comienza a congelarse hasta convertirse en polvo. Ambos corren mientras los cuervos los persiguen chillando con mucha más fuerza.

Gran secuencia final para un capítulo que tuvo de todo, un ritmo más bien pausado pero con excelentes momentos, en especial con lo sucedido en la boda. ¿A ti, qué te pareció Seconds Sons?

 

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