3×03 Falling Skies: Badlands

Siempre hay lugares complejos e inhóspitos para la existencia. Y la esquiva tranquilidad de Charleston ya no sólo la rompen los embates alienígenas. En “Badlands”, un grupo de humanos ataca a la 2nd Mass, provoca bajas y condiciona la calma de un pueblo destinado a la lucha.

Jonathan Navarro (BartonWBickle)

Nadie podía asegurar que levantar una ciudad, una población o una comunidad en medio de una batalla con alienígenas sería fácil. La insistencia del grupo liderado por Tom Mason en llevar una vida normal, con escuelas, hospitales, hogares y nuevas obras, se contrapone al constante fuego cruzado en ese asentamiento. Quizás lo más sensato sea nunca establecerse en un lugar. Pero el contexto de terquedad y el cegado esfuerzo por la creación de instituciones, y el cuidado por el sentimiento patrio, son algo que en Falling Skies se debe respetar.

A la amenaza Espheni se sumó un avance de un grupo de humanos que atacaron a la 2nd Massachusetts. El comando de Mason consiguió detener a algunos de los integrantes de este grupo. Uno de ellos es su francotiradora: la teniente Katherine Fisher.

Mientras que Alexis Glass-Mason continúa con su rápido crecimiento. Este proceso lo único que provoca en Anne es un constante cuestionamiento a si se está volviendo loca. La doctora se aparta del ícono de madre primeriza. La pareja de Mason demuestra recelo, inquietud y lejanía con una bebe que al parecer no siente como su hija.

Tom se entera de lo que está pasando Anne. El ser estratego, soldado y presidente le quita mucho tiempo. Está al debe como padre. Su pareja revela lo que piensa: Es posible que Alexis no sea humana. El mandatario de los Nuevos Estados Unidos (bajo un estereotipo muy parecido al del presidente gringo de la película “El Día de la Independencia”), se descoloca con lo que le comentó Anne.

Pero su atención se va con la retenida francotiradora. Tom le cuenta la alianza que tiene con los skitters rebeldes y con los Volm. Que todos trabajan para derrotar a los Espheni. Con esa explicación intentaba aclarar el panorama a la mujer. Ella le responde que el único extraterrestre que le sirve es el que está muerto. Y que la persona que la envió fue el presidente de los Estados Unidos: Benjamin Hathaway. Al parecer la Casablanca sigue en pie y su organización igual.

Demasiados lados por cubrir. Contra los Espheni y contra sus compatriotas. Mason busca la manera de distender e iniciar un diálogo directo con el verdadero mandamás del país.

Otro que no la está pasando bien es Hal. Está consciente de sus encuentros con Karen. Incluso cree que el artefacto que le implantó su ex novia, lo está haciendo entregar información mientras se encuentra hipnotizado. Piensa que es el topo y la decisión del auto exilio está tomada.

La instauración de Charleston como nueva ciudad fundadora quedó un tanto fuera de foco. Esto debido a que siempre existió un Benjamin Hathaway como presidente; hay grupos que están en contra de Mason y esa política amistosa con los Volm y los skitters. Pope lidera a los indignados, y más cuando Lee, una de sus compañeras, sufre un accidente que le costó la vida, justo en medio del fuego cruzado con el conjunto armado de la teniente Fisher.

Lo más ridículo de una unión popular se da con la idea de Jeanne, la hija del coronel Weaver. Ella comenzó la idea de crear un monumento a base del metal de los androides. Instante de recordatorio y memorial a dos años de lucha. Una figura que quizás se destruya en pocos días por los ataques rivales, pero que como parte de la serie de ficción entrega un mensaje nacionalista como ejemplo de pertenencia, sufrimiento y fundación. Mala instancia para discursos y memoriales. Los embates extraterrestres se reactivaron, en un escenario de aflicción y vacilación por parte de la organización encabezada por Tom Mason.

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