3×01 Homeland: Tin Man is Down

Estamos situados a 58 días de los sucesos de Langley. La patriota comisión investigadora sigue su marcha para indagar aquellos hechos. La inestable Carrie Mathison se mide con esta agrupación de senadores: Quiere demostrar su inocencia y que no sabe nada más sobre Nicholas Brody. Nuestra protagonista sufre una humillación de proporciones.

Jonathan Navarro (@BartonWBickle)

La vuelta de Homeland con su tercera temporada pasó colada por el revuelo final de Breaking Bad. Y en “Tin Man is Down”, Carrie Mathison nos sigue sorprendiendo con su personalidad, su inestabilidad; es una bomba de tiempo si es que no toma sus medicamentos. El papel de Claire Danes entró con fuerza en este primer episodio que se basó en el juicio del congreso respecto a quiénes fueron los culpables del ataque terrorista a Langley y el “asesinato” público de su colega Saul, quien confesó a través de TV la relación entre su compañera y el foco de todos los odios: Nicholas Brody.

Se comprende el requerimiento de ser más detallista en la información y en el qué les pasó a cada personaje tras la conclusión de la segunda sesión. Pero en este 3×01 (de los 56 minutos de relato) sobraron a lo menos 12 minutos. Entre el drama matrimonial de Saul, y el retorno de Dana a su hogar tras un intento de suicidio, se gastó demasiado tiempo en meditaciones.

El peso de esta primera entrega se lo llevó la intensa Carrie y el juicio senatorial del atentado de Langley que dejó 219 muertos. Un número que aún impresiona luego de 58 días. Casi dos meses donde se deja de lado la presencia de Brody y se apela a los planes paralelos de lo que queda de la CIA para cortar a parte de la célula que provocó el hecho más terrible de este tipo desde el 11-S.

Carrie está bajo la mirada judicial. Ella se culpa del ataque, de no haber interceptado a Abu Nazir. El acorralamiento y el momento para mentir con convicción se dieron cuando el juez le preguntó a Mathison sobre la legalidad y seriedad de la entrega de inmunidad al ex congresista Nicholas Brody a cambio de información de Nazir. Ante la persecución, el rol de Danes expone su idea: Cree que el ex soldado no sabía nada del ataque terrorista. Sorpresa en el jurado quien con ironía dice: ¿Ahora también va a decir que no llegamos a la luna? (Mal ejemplo o buen ejemplo de un mito popular de que quizás en esos momentos de la guerra fría, todo fue un montaje de EEUU para ganar el gallito espacial a la URSS).

Aunque ella diga que Nicholas es inocente, “nadie quiere oírlo”, sustenta su abogada. Momento clave para reconocer que todo un aparataje político y comunicacional transformará la figura del otrora parlamentario en la de un traidor.

La “cacería de brujas” como la catalogó la abogada de Carrie se interpuso en el convincente papel de Tracy Letts, quien como líder de la comisión intentará hacer caer el testimonio de Mathison. El otro gran problema de Carrie se ubica en el “topo”. El hocicón de turno que ha ido soltando información referente a la investigación de Abu Nazir.

Descrédito CIA

¿Saul es bueno, malo, nada, juego mental? El rol de Mandy Pakitin continúa esta senda extraña y de dudas interiores. Por otro lado ¿Quién filtró el acuerdo entre Brody y el Departamento de Justicia? Todo apunta a Dar Adal (Fahrid Murray Abraham), el integrante de la agencia que en este episodio fue la mirada alternativa a la del nuevo director CIA. Y digo apunta, porque Berenson es quien en la serie nos guía hacia esa sospecha.

En medio de esta crítica mediática hacia el organismo de inteligencia, la agencia también está con su propio plan para sacar del mapa a seis amenazas relacionadas con Langley. Mención directa al ataque en 1994 en el centro judío AMIA de Argentina y a los ataques a las Torres Khobar en Arabia Saudita durante 1996. El guion nos está empujando a rememorar algo que quizás vimos en las noticias o en la sección de reportajes de los fines de semana.

Majid Javadi es el hombre a mano y cabo central relacionado con el origen y logística de la destrucción del centro estadounidense. Saul lidera esta operación encubierta, la cual se lleva a cabo en 20 minutos y en tres continentes distintos.

Una labor que nos sitúa con la mentalidad fija y seria de Peter Quinn (Rupert Friend) en Caracas, Venezuela, para eliminar a uno de los implicados. Operación al filo de la seguridad debido a que estaba solo y tenía sólo unos minutos para actuar. Su faena salió a medias. Mató a su objetivo, pero de pasada, asesinó a un niño. Un suceso que afectará la típica sangre fría de este personaje en las siguientes emisiones.

Y a ti ¿Qué te pareció este capítulo?

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