2×04 Hannibal: Takiawase

 

Desde que Beverly Katz se empezó a involucrar con mayor profundidad en la mente de Will Graham, y ser la interlocutora del rol de Hugh Dancy en las investigaciones, la especialista generó una tensión única con Lecter. Y en “Takiawase” no sólo hay tensión entre colegas, también hay traición, recuerdos y un poco de miel.

Jonathan Navarro (@BartonWBickle)

Hasta que llegó ese incómodo, desastroso, trágico momento. Beverly Katz firmó su contrato de muerte (o de cautiverio en el mejor de los escenarios) en “Takiawase” al momento de violar la privacidad e ingresar en la morada de Hannibal Lecter. Impacto por un aterrador sótano y un fugaz intercambio de miradas entre el psiquiatra y la forense que terminó con disparos, y la perturbadora, y hasta un poco saturada música de Brian Reitzell de fondo.

Desde que el papel de Hettienne Park se empezó a involucrar con mayor profundidad en la mente de Will Graham, y ser la interlocutora del rol de Hugh Dancy en las investigaciones, es que la especialista generó una tensión única. Una cuenta regresiva que marcó el inicio de esta segunda sesión.

Beverly no llegó porque sí a la casa de nuestro protagonista. Entró en esta etapa en la cual los personajes de reparto dan un salto de claridad mental, de descubrimiento e hilaje fino. Por eso la perita siguió las propias palabras del psiquiatra sobre los orígenes de las heridas, su trasfondo mientras indagaban en el cuerpo del asesino del mural, James Gray, y de paso sumó la premisa que impuso Will: Lecter es un asesino, se come los órganos de sus víctimas y tuvo participación en el caso del muralista.

Abigail

Algo que ha marcado la mente de Will es su imagen en medio de un río intentando pescar. Ahora apareció Abigail Hobbs. Lanzamiento apacible y sonrisas. La mente del ex analista FBI percibió la tranquilidad de la interpretación de Kacey Rohl y una nueva tarde de su subconsciente en el agua, siempre intentando atrapar datos que lo salven de la silla eléctrica.

Muerte asistida

La mujer de Jack Crawford, Bella, aquejada de un cáncer y debilitada por los tratamientos de quimioterapia, volvió en esta temporada a los diálogos sobre la muerte, su matrimonio y el fin de los dolores. Una conversación tendiente a allanar un deceso apacible. Un visto bueno de parte del papel de Mads Mikkelsen quien pareció sustentar la determinación de su paciente.

Esta reaparición pareció algo antojadiza. En este ámbito se mostró a un Lecter traidor, cambiando lo planteado en sus sesiones y salvando a la esposa de Crawford, quien intentó suicidarse en su consulta con una sobredosis de morfina.

En paralelo, y en refuerzo al tema de las muertes asistidas, apareció la acupunturista Katherine  Pimms, interpretada por Amanda Plummer. La encargada de liberar de malestares a sus clientes con homicidios y tratamientos post mortem llamativos.

Nuevamente lo visual capta y concreta los retorcidos métodos de conservación de un cadáver. En este caso Pimms utilizó el cuerpo de uno de sus pacientes para acondicionar un panal humano. Enfermizo. Pero liviano y desechable en la historia. Quizás el intento por reforzar la participación de la esposa de Jack Crawford pudo más, pero el duelo Hannibal-Beverly convocó la atención y EL momento más interesante en lo que va de temporada.

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