1×13 Hannibal: Savoureux

Se acabó Hannibal. Con un gran manejo de la fotografía y un desnivel mental de Will Graham que dio poder e inconsciencia a la segunda personalidad del forense. La del débil, enfermizo y amnésico, la que el protagonista nunca quiso aceptar y la cual Lecter manejó a su antojo.

Jonathan Navarro (@BartonWBickle)

Savoureux” trata sobre el último sabor en la boca. Y Will Graham nunca olvidará ese regurgitar mañanero. Una oreja en su lavaplatos y la sospecha de que en su viaje “mental” hacia Minnesota, terminó haciendo algo de lo que se podría arrepentir de por vida. El protagonista está reducido a sospechas y pensamientos relacionados con el deceso de Abigail.

La evidencia apunta a Will como asesino. Inculpado en este caso a lo realizado por Hannibal.

El cierre de esta primera temporada aclamó por el psicópata en su máxima expresión. Hannibal demostró pesar, misericordia al momento de ver el problema de Will y la pena de haberle fallado.

Con el estereotipo psicópata que adecuó Bryan Fuller, y que interpretó Mads Mikkelsen, se afinó un amigable servidor, un anfitrión de primera, detallista, confiable, sin apego. El actor danés logró propiedad y estilo. Su frialdad y su acento dominaron de forma óptima las salidas mentales de Graham.

Las pruebas forenses del caso de Graham se centraron en sus cebos. Los análisis confirmaron que sus carnadas estaban con restos de las víctimas de “Copycat”. Demasiadas pruebas en contra de Will. Diseños propios y de los cuales la serie de la NBC se encargó de impregnar en sus televidentes: La idea de la caza y el atrapar a un individuo. Algo que Will siempre intentó. Agarrar a un esquivo ciervo de misterio y oscuridad, que incluso logró cambiar su conducta.

Graham es certero. Él no se puede hacer cargo por lo que no recuerda. Frase común a la hora de evitar que un problema nos explote en la cara. El convicto se defiende: Alguien lo está inculpando. Sólo aseveraciones de un paranoico, según Jack. Se confirma el arresto de Will por el delito de asesinato.

El diagnóstico de encefalitis autoinmune es propuesto por Hannibal. En la reunión entre Jack, Lecter y Alana se analizan los últimos movimientos del acusado: Se desposó en su traslado y escapó camino a un centro de reclusión. Crawford asegura que Graham no es un pobre enfermo de la cabeza, sino que un psicópata inteligente.

Y la cuestión de la identidad vuelve a tocar el relato. Will va al encuentro de Hannibal. La lucha del diseñador de escenas del crimen se enfoca en que él sólo recrea hechos, no los protagoniza. La errática confianza que le tiene a Hannibal lo hace dudar de todo. El psiquiatra le hace un paseo por sus supuestas víctimas. La aparición de un hombre ennegrecido y con astas expone en la mente de Will al verdadero homicida.

Lecter va con un fugitivo Will hacia Minessota. Quiere respuestas al origen de la muerte de Abigail Hobbs. Van a su casa. La ambivalencia constante entre recuerdos compone la obra final del forense. Junto a su acompañante recrean la escena. Abigail murió en la cocina. El último lugar en el que estuvo junto a Hannibal y que Graham intenta descifrar. Aclara su mente: El asesino de Abigail se encuentra entre ellos dos. La pregunta de quién es realmente este psiquiatra, colaboró para que Will llegara a una conclusión que lo dejó conforme. Pistola en mano y en dirección a Lecter.

Un tira y afloja de tensión. Cuestionamientos hacia el Lecter asesino. La motivación de Hannibal: La curiosidad de cómo actúa un hombre enfermo y con las capacidades de Graham. Will se dio cuenta…demasiado tarde. El duelo terminó con su detención tras la llegada de Jack Crawford.

En el psiquiátrico y tras las rejas, Will Graham recibió la humillación total. La visita de Hannibal rubricó un triunfo que se construyó desde el primer capítulo. Un encuentro que quizás se reabra en 2014, con mayores respuestas y conclusiones.

Como balance final, la producción de la cadena NBC se destacó por el juego mental, las metáforas de carne y hueso, el diseño de la imagen, la música y las actuaciones de Mads Mikkelsen a cargo de Lecter y de Hugh Dancy en el de Will Graham.

Lo que degradó el producto fue el papel de Laurence Fishburne. Probablemente demasiadas expectativas sobre este actor, que se diluyó en un papel plano y sin mayor aporte. Se agrega la intermitencia en las apariciones de Caroline Dhavernas. Su rol, aunque secundario, podría haberse aprovechado de mejor manera en su relación amorosa con Will.

Los mejores capítulos: incluyendo Savoureux, Entrée (1×06) y Buffet Froid (1×10). El peor, Coquilles (1×05), donde una de las aristas de argumento se llevó por Bella, la esposa de Jack, que padecía cáncer y tenía un acercamiento hacia Lecter. Historia desechable.

A aguardar hasta el próximo año para ver las nuevas artimañas de Lecter; cómo saciará su curiosidad y cómo se develará la verdadera influencia de la Dra. Du Maurier, el rol de Gillian Anderson, en la vida de este psiquiatra psicópata.

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