1×08 The Americans: Mutually Assured Destruction

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¿Matrimonio o arreglo?, es la gran pregunta que se hace Elizabeth sobre su relación con Philip. Mientras que el agente Stan comienza a afianzar su relación extramarital con Nina. Todo esto dentro de un clima complejo para el FBI. 

Cristóbal Meléndez Martin (@melepasajero)

Uno de los grandes estrenos del año es esta serie sobre espionaje llamada The Americans. Esto, queda más que reflejado en la escena que introduce al capítulo. La relación matrimonial entre Elizabeth y Philip empieza a resultar tan cotidiana como cualquier otro matrimonio, aunque claro, ellos son agentes secretos de la KGB y sus diálogos pueden resultar fuera de lo normal.

Por eso, su nueva misión es detener a un asesino contratado por Moscú para matar a los científicos que trabajan en el programa de misiles antibalísticos americanos. A última hora se arrepintieron, y ahora los quieren con vida. Lo que desconocía la pareja, es que los expertos andan de lo más tranquilo por la vida.

Explotar una bomba dentro del auto de una pareja de científicos fue el puntapié inicial para que el FBI pusiera custodia sobre los expertos del programa. “Si eso no hace que el Gobierno de los E.E.U.U vigile las espaldas de sus científicos, no sé qué lo hará”, le dice Philip a Elizabeth mientras contemplan la explosión.

Con esta notable introducción empieza Mutually Assured Destruction, con una mejora en la relación entre los agentes… que rápidamente Claudia estropeó. “La abuela” no sólo acudió a Elizabeth a contarle nuevos antecedentes sobre la misión, también sobre las aventuras de Philip con Irina en New York. Lo más destacado es el diálogo entre ambas en donde el personaje interpretado por Margo Martindale le recuerda que su matrimonio es un arreglo y no es real.

Con la cabeza llena de dudas, Elizabeth vuelve a dudar sobre el significado de su vida en pareja. Pero el trabajo manda, y deben encontrar al asesino. Mientras, Philip vuelve a vestirse de Clark para visitar a Martha y encontrar la información necesaria para pillar al sujeto, no sin antes cumplir el ansiado deseo de la trabajadora del FBI, una tarde de sexo.

Sexo que otra pareja podrá practicar tranquilamente, el agente Stan y Nina. Luego que el agente Gaad le asignara un apartamento para que pudieran reunirse, Beeman más que pensar en su labor, sonrió de poder juntarse con la rusa.

Mientras Beeman vive un romance con su informante, Amador comienza a desconfiar de Martha. En un nuevo intento frustrado por conquistarle, ahora su mirada se fija en su extraño comportamiento. Interesante punto que nos hace, inevitablemente, pensar que en el departamento se enterarán de la relación entre Clark y Martha.

Volviendo a la búsqueda del asesino, Philip y Elizabeth lo logran encontrar, luego de un tira y afloja el hombre muere. Sin embargo, dejaría un último regalo al instalar una bomba en la radio de un agente FBI, la cual explotó en el refugio de uno de los científicos. Golpe duro para el FBI, que prometió que esto no quedará así.

En la parte final, y cuando Elizabeth ya había encarado a Philip por mentirle sobre su “affaire” y decir que todo su matrimonio no es más que una tapadera, este le argumenta lo siguiente: “¿No quieres estar casada conmigo? No creo que a la central le importe”.

Nuevamente un gran capítulo, ayudado en parte gracias a las actuaciones de Keri Russel y Matthew Rhys. La química entre ellos hace que su historia se convierta en una adicción. El resto de la trama también comienza a dar mucho jugo, en especial la relación entre agente e informante de Stan y Nina. En definitiva, la serie mantiene el ritmo y la intriga, convirtiéndola en indispensable.

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