1×05 Sudamerican Rockers: el amor o la música

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Los “Vinchukas” sufren sus primeros inconvenientes, donde las mujeres y el maldito y vil dinero son el común denominador. Además, Jorge González tiene una nueva oportunidad amorosa, Claudio Narea sufre una pérdida importante, y Miguel Tapia recibe una inesperada noticia por parte de su polola.

Juan Carlos Muñoz

Para nadie es un misterio que “Los Prisioneros” es el grupo de rock más trascendente en la historia de la música nacional. Por lo mismo, “Sudamerican Rockers” sirve en parte para saber por qué Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia  mostraron con los años esa rebeldía que tanto gustaba entre sus fanáticos.

Y cómo no, si en la serie queda demostrado los innumerables problemas para salir adelante. Por ejemplo, en el platacapítulo de este miércoles se mostró la lucha de los tres chiquillos de San Miguel por comprarse una batería. Sin embargo, los problemas de dinero les impedía adquirir un instrumento que en aquella época costaba alrededor de 12 mil pesos.

Por lo mismo, el trío debió realizar grandes esfuerzos para juntar la plata necesaria. En el caso de Jorge, debió vender las revistas “Estadio” de su hermano, hecho que le provocó una gran pelea familiar, la cual se sumó a los constantes roces con Claudio debido a los celos de este último por las supuestas dobles intenciones de su amigo con su polola Natalia. 

Pero como la idea era superarse y tratar de salir adelante, para recaudar fondos se presentaron en una peña folclórica donde las canciones revolucionarias de la banda sacaron de sus casillas a los hippies de la época, por lo que no recibieron nada a cambio y debieron devolverse casi con las manos vacías. 

peñaY digo casi porque la forma en que González defendió los intereses del grupo sirvieron a futuro como la marca que acompañó toda la carrera del conjunto nacional con el correr de los años. Esa estampa tan característica como admirada por los “sin voz”, quienes se veían reflejados con el trío sanmiguelino.

De hecho, esas situaciones motivaron temas tan emblemáticos como “Nunca quedas más con nadie”, un verdadero himno ochentero.

Sin embargo, todo ese “romanticismo” no les servía para conseguir la tan anhelada batería. Y menos aún cuando Miguel Tapia salió con el “pastelazo” de que Sandra, la chiquilla con quien tuvo su primera vez la semana pasada, estaba supuestamente embarazada.

Cuento corto: debía gastar 500 pesos para que se pudiera realizar un examen y salir de las dudas. Afortunadamente para ellos, y para el futuro del grupo, todo se trató de una falsa alarma y los muchachos pudieron seguir en la búsqueda de su sueño sin distracciones.

Pero, ¿Y la batería? Todo se solucionó con la mágica aparición de la hermana de Miguel Tapia, quien se echó la mano al bolsillo y le prestó el dinero que les faltaba para comprarla.

La mala suerte de Jorge

Otra de las historias que aparecieron en el último episodio de “Sudamerican Rockers” tienen que ver con lasexo poca suerte en el amor de Jorge González. Claro, pues desde el comienzo de la serie que el vocalista se mostró como un galancete, y a pesar de que engancha harto con las chiquillas, le falta el poder de concreción para amarrar sus intenciones.

Y según quedó en evidencia el pasado miércoles, Jorge se jugó sus cartas con una amiga de Sandra, la pinche de Miguel, quien era un par de años más grandes. Y si bien logró “agarrar algo ” y dar uno que otro beso en la primera cita, sus ganas por “ir por más” le pasaron la cuenta y lo mandaron a la punta del cerro. Sin embargo, sobre el final al cabro le “saltó la liebre” tras una fiesta y finalmente pudo gritar ¡viva Chile!

Sumando y restando, sobre el final del capítulo quedó demostrado de lo que son capaces “Los Vinchukas”, donde ni todas los problemas, ni siquiera los propios de la amistad, podían contra ellos. Y en ese sentido, también me hace eco una frase del papá de Jorge: “Si no tocas con tus amigos, qué caso tiene tocar”. Eso bien lo aprendieron Jorge y Claudio, a pesar de que a este último le valió terminar su relación amorosa con Natalia.

Desgraciadamente Alvaro Beltrán, el amigo de Narea que en esos tiempos hacía de “cuarto Vinchuka”, no aguantó al carácter de Jorge González y decidió irse del grupo. Groso error, porque se perdió todo el éxito que la banda ganó en los años posteriores. 

En síntesis, la serie de Chilevisión sigue sacando aplausos debido a su historia bien contada y a las impecables actuaciones de sus protagonistas. ¿Un destacado? Peñita, el manager del grupo, quien de forma silenciosa se transformó en pieza fundamental para el éxito futuro de “Los Prisioneros”. 

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