1×04 Sr. Ávila: Un Extraño En El Espejo

Se concreta el acuerdo de Bermúdez. La apuesta del Sr. Ávila es mantener la paciencia con Ismael, su aprendiz. Debe ayudar a otro operador, “Chulo”. Con él debate sobre la imposibilidad de tener familia y ser asesino a sueldo.

Jonathan Navarro (@BartonWBickle)

Los espejos sirven para reflejar la actualidad de una escena, para mirarse sin disfraces o tapaderas. Para Ávila, finalizar el contrato con Bermúdez frente a un espejo, de manera silenciosa y con un arma blanca, sin el estruendo de una pistola, es observar a quien en algún momento de su vida lo hizo sufrir.

Un Extraño En El Espejo” prosiguió con el dificultoso asesinato del policía Bermúdez. En el baño del local se dio la rutina de acción. Ismael iba a dar el golpe mortal, pero quedó inconsciente con una patada del policía. Ávila embistió al objetivo y recibió una tanda de golpes. Estaba siendo asfixiado. Bermúdez le quitó el pasamontañas y no lo reconoció al instante. Sólo supo que era Ávila hasta que el rol de Tony Dalton le grita quién es y que le entierra un puñal en el cuello.

Trabajo sucio y con aparentes consecuencias. Bermúdez, a pesar de su alma corrupta, estaba en una operación de encubierto. Tenía escondido un micrófono. Por ende, una posible grabación tomo las palabras del ex vendedor de seguros. Esto podría traer consecuencias.

Ávila quiere conocer a la intermediaria de los solicitantes de la muerte de Bermúdez. Él conoce a Luna. La visita, todo herido y magullado. Ávila se confiesa con la joven enfermera. Ella fue la única que ha logrado traspasar los obstáculos que ha puesto el sicario para ocultar su labor. El ex policía le devuelve el dinero del contrato. Él hubiera matado gratis a Bermúdez.

Ismael es feliz. Realizó su primer contrato y obtuvo su paga. Billetes para enrostrárselo a su madre. Ella cuestiona el origen del dinero. Aunque Jorge Caballero con el papel de Ismael-el aprendiz-pueda entregar algo de rebeldía y atolondramiento, hay acciones y expresiones de este actor que sobrepasan y ensucian sus secuencias.

Escena paralela: una pareja en un hotel. Juego sexual previo, esposas y chocolate. El hombre retenido y la robusta mujer sobre él. Demasiada emoción y excitación, pues la mujer se desvaneció, murió y cayó encima de este individuo que estaba inmovilizado por las esposas.

El atrapado es “Chulo”, socio del Sr. Moreira. Le pide que envíe a alguien para que lo saque. El dueño de la funeraria intentará colaborar. Se ofusca con facilidad. Su enfermedad avanza y se manifiesta con mayor fuerza. Tose sangre y se ahoga. Va al hospital.

Finalmente Ávila ayuda a este operador. Nunca se esperó una imagen como esa al minuto de conocer a otro de los engranajes del negocio. Para sacar a Chulo, tuvo que buscar la llave de las esposas en la entrepierna del cadáver de la mujer.

El papel de Chulo llega a colocar la cuota de humor a una historia de misterios y asesinatos. El relato se descomprime cuando confiesa que su segundo trabajo es el de prostituto, para cubrir el de sicario. De este personaje se saca la lección de que con el trabajo de asesino a sueldo, se debe mentir las 24 horas. Algo que le hace imposible tener familia. En el caso de Ávila, él lo logra porque pasa gran parte del tiempo “anestesiado”.

Ismael se luce como “dealer” en su escuela y con la moto que utilizaron para escapar de la escena donde se mató a Bermúdez. Al tener este vehículo, desobedeció la orden de Ávila de deshacerse de ella. Además el aprendiz afianza su amistad con Emiliano.

El confesionario es sitio recurrente para Ávila. Comienza a mirar en su espejo, analiza su vida ante un cura de juego. El protagonista se resiente por el peso de su trabajo.

Un perturbador sueño despierta al Sr. Moreira. Todavía en el hospital, soñó que Iván, su asesor en la funeraria, cerraba su ataúd luego de una charla sobre la vida y la muerte. Se va como si nada del centro de salud.

La moto aparece en la casa de los Ávila. Ismael fue a la casa de Emiliano y se presentó en sociedad con el dueño de casa. El próximo jefe de la funeraria se descompuso con esta visita. Y peor quedará cuando su amante haga su visita sorpresa. Magie llamó en reiteradas ocasiones al celular de su amante. Él no contestaba. Ella se apareció en su casa. La recibió María. Uno de los secretos de Ávila se expone. Será una de las complicaciones que deberá sortear el Sr. Ávila. Luego de una jornada frente al espejo con un difícil contrato, un desobediente aprendiz y un nuevo aliado en su red de conocidos.

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