12×04 Two and a Half Men: Thirty-Eight, Sixty-Two, Thirty-Eight

La casa de Walden Schmidt se revoluciona y se modifica ante la próxima llegada de un bebé en adopción. En “Thirty-Eight, Sixty-Two, Thirty-Eight”, Alan Harper nos recuerda con todo su estilo por qué adora a las mujeres embarazadas.

Jonathan Navarro

Ya dejaron de ser cómicas las menciones a Matthew McConaughey con su clásico “alright, alright, alright”.

Bueno, bueno, bueno, la paternidad de Walden está a la vuelta de la esquina. El buen ánimo está latente y por eso este 12×04 comenzó con la imitación del dueño de casa al ganador del premio Óscar con su típica repetición de palabra y su acento texano. En esta entrega el multimillonario sobre preparó su hogar para el arribo de su hijo(a). Al ser padre primerizo Schmidt no escatimó en resguardos y aprobó con facilidad la nueva visita de la asistente social.

Alan aparece en Thirty-Eight, Sixty-Two, Thirty-Eight como el más experto de todos. Él ya crió a duras penas a un hijo. Un currículo paternal que parece salvaguardar lo novato del rol de Ashton Kutcher en esta materia. Sin embargo, ni siquiera todos esos años de conocimiento de valen en esta ocasión. Todo esto debido a que Harper se despojó hace rato de ese papel. Ahora sólo representa lo mejor de un marido tradicional de Malibú.

La primera gran opción para ser padres se presentó con Kathy (Alessandra Torresani). Una estudiante de derecho que tras una alocada noche en Las Vegas terminó con un embarazo. Con la mente puesta en terminar su carrera e iniciar un estudio de abogados, la joven no duda mucho para escoger a Alan y Walden como los papás adoptivos de su bebe.

Alan y las barrigas

El rol de Jon Cryer ama a las embarazadas. A todas. Esas barrigas generan una transformación en lo más profundo de su ser. Podría pasar días con su cabeza apoyada sobre la panza de la mujer con un bebé en gestación. Rareza. Fetiche. Aquí un antecedente cuando alucinó con Naomi, la hija de Berta.

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La próxima llegada de un nuevo integrante a la familia Schmidt-Harper convocó a los más cercanos. Barry, Larry y Herb. Cada uno aportando con lo suyo. El amor platónico del primero por Schmidt; el segundo con la tontera y el sinsentido, y el tercero con su rostro, el cual refleja cuánto ha envejecido desde que llegó a Two and a Half Men.

Excelentes vibras rodearon todo el proceso hasta el nacimiento de Elliot. Sin embargo, Kathy llegó al punto que muchos podíamos esperar: El arrepentimiento. Siempre se recalca lo tedioso y lo burocrático para adoptar. Además de saltar los obstáculos del papeleo, la determinación final de la madre biológica se ubica como otra gran valla. Una que no sorteó Walden.

Una conclusión del 12×04 de Two and a Half Men que revela la ansiedad de Schmidt por ser padre y las complicaciones que pueden haber en el camino. No todo está llano. Por eso y ante las dificultades, la contención de Alan con su esposo-amigo reafirma la importancia de esta sanguijuela por definición a la hora de entregar diálogo y cariño en tramos complejos.

12×03 Two and a Half Men: Glamping in a Yurt

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