12×03 Two and a Half Men: Glamping in a Yurt

Jenny se percató de que algo le falta al matrimonio Schmidt-Harper: Esta pareja carece de credibilidad. En el inicio de los trámites para la adopción, Walden y Alan trabajan este aspecto. El padre de Jake recibe una incómoda visita en el análisis del 12×03 de Two and a Half Men.

Jonathan Navarro

Si hay algo que destacar en Two and a Half Men temporada 12 es la agilidad. La idea de Walden por ser padre ya quedó a la vuelta de la esquina luego de una satisfactoria inspección de la asistente social, la señorita McMartin, quien en un par de entrevistas se compró el romance y la promesa de estabilidad de los Schmidt-Harper.

A medida que avanza esta sesión, Alan sigue entregando todo de sí para ser el esposo(a) ideal. Siempre tratando de afianzar esta relación en favor de la tan ansiada adopción. En el 12×03 de Two and a Half Men, “Glamping in a Yurt”, todo se enfocó en el primer trámite para ser padres.

Pero “ser padres”, así, a secas, pareció ser un cartel poco creíble para Jenny. Fue por eso que nuestros protagonistas, y más por iniciativa de Walden, se involucraron en un momento único de pareja. Rescatando atributos, diciendo tiernos apodos y sellando la “verdad” de este matrimonio con un beso.

Hay que creerse el cuento y así lo demostró el rol de Ashton Kutcher. No del mismo modo que Alan, quien durante ese breve intercambio de miradas y cariño, pareció quedar con gusto a poco. Un instante de comodidad que quizás nunca vivió en sus matrimonios anteriores.

Rehabilitada

No todo podía ser tan tranquilo en la visita de la evaluadora de adopciones a la casa de Malibú. Lyndsey apareció en esta temporada. La ex de Alan llegó ofreciendo disculpas y hablando de su rehabilitación. Su época de sobriedad iba bastante bien hasta que supo del casamiento de Harper.

Con esa noticia, el rol de Courtney Thorne-Smith mandó a volar su proceso de limpieza y en una segunda visita, fue toda ebria en búsqueda de una revancha de amor. Siempre será un recurso a la mano sacar risas mediante el curadito o curadita. Eso porque ellos dicen demasiadas verdades, se muestran desinhibidos y no existe límite para su ridículo.

Sin embargo, el desfile de gente borracha por la era de Two and a Half Men siempre ha sido una pasarela sobrecargada. No me convenció el regreso de la madre de Eldridge, quien en este mal momento, justo se topó con la encargada McMartin. Sólo las excusas y la colaboración de Jenny permitieron sacar a Lyndsey de esta reunión y mantener la tranquilidad.

Para la conclusión, debo remarcar el nuevo golpe de guion que dio Walden. El multimillonario, en su afán de alejar a la ex de Alan y haciéndole la desconocida, le gritó que “esta ya no era la casa de Charlie Sheen” para venir así de ebria. Buen guiño con una pizca de nostalgia.

12×02 Two and a Half Men: A Chic Bar in Ibiza

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