11×22 Two and a Half Men: Oh, WALD-E, Good Times Ahead

Como un mensaje a todos los que no confiaron en “Two and a Half Men” luego de la Era Charlie Harper, el último episodio giró alrededor de la ceremonia matrimonial entre Alan y Gretchen, sus planes de vida y los más dañados con el evento: Larry y Lyndsey.

 

(@BartonWBickle)

 

Alan y Walden cerraron la temporada 11 con el “2 hombres y medio”. Se acentuó en este último tramo de la sesión muchas indirectas y mensajes a ex miembros del elenco como Charlie Sheen y Angus T. Jones. En el caso de este último, un robot llamado WALD-E llenó la ausencia del hijo de Harper en este 11×22, el que también incluyó una nueva derrota amorosa del quiropráctico de las estrellas.

 

 

Con el sí de Gretchen en primera instancia, Alan ya no pudo seguir manteniendo el alter ego de Jeff Strongman ante Larry. Este partner supo que Harper había sido pareja de Lyndsey en el pasado. Molestia inicial y luego perdón desde el papel de Daniel B. Sweeney, que a lo largo de esta temporada aumentó su inocencia y se mostró como alguien derechamente torpe e iluso con lo que estaba ocurriendo a su alrededor.

 

 

En “Oh, WALD-E, Good Times Ahead” se vivió toda la preparación de la boda, las planificaciones tacañas, avaras e increíbles de Alan y Gretchen para vivir en un medio difícil. Los más dañados con este evento fueron Larry, y en mayor medida Lyndsey. La ex de Harper se dio al trago y enloqueció de manera monumental.

 

 

Fue en esta desesperación que el desastre nuevamente golpeó con todo al papel de Jon Cryer. La madre de Eldridge llegó hasta el matrimonio en la casa de Walden vestida de novia, borracha y con la intención de boicotear este rito. Y lo consiguió porque llevó el ex de Gretchen, Derek (Brad Paisley), un personaje que confundió al instante a la hermana de Larry, y que terminó por humillar, como tantas veces al padre de Jake, sin su media naranja, pero con la compañía de su benefactor y amigo Walden Schmidt.

 

 

La 11 en balance

¿Qué nos dejó esta temporada? Amber Tamblyn. No cuestiono la calidad actoral de la ex House. El slogan de ser “la hija de Charlie Harper” no fue algo fácil de plasmar en la pantalla. Hubo ráfagas de humor. La gran mayoría de ellas chocaban en el ámbito sexual. Un sector que se hizo repetitivo en este papel. Si se quería plasmar la esencia del desaparecido compositor publicitario, se erró de lleno. La interpretación de Sheen siempre fue más que eso y sus jabs para la risa abarcaban desde el sexo hasta las apuestas y el odio manifiesto contra su madre.

 

 

Mejoró mi percepción de Ashton Kutcher, quien salió fortalecido con parlamentos ácidos contra Charlie Sheen, y porque además encontró en Odette Annable y Mila Kunis (su pareja en la vida real), una onda especial para transmitir.

 

 

El gran aporte lo realizó Clarke Duke con Barry. Este fanático de la carrera de Walden y creador de dispositivos informáticos, entregó chispa, ingenio y novedad a esta sitcom. Un freak para subrayar en la libreta de Chuck Lorre y en la continuidad de la ya golpeada Two and a Half Men.

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